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Un recorrido por la historia
del «Un, dos, tres...»

 

 

 

 

 

 

 

 

«Un, dos, tres... responda otra vez» vio la luz por primera vez el 24 de abril de 1972, lunes. Su creador, Narciso Ibáñez Serrador, “Chicho”, ya había dirigido importantes producciones en España. Sus «Historias para no dormir» y su «Historia de la frivolidad» fueron muy aplaudidas y premiadas tanto en España como en festivales extranjeros.

 

Acostumbrado a estos trabajos serios, a don Narciso Ibáñez Menta casi le da un infarto cuando se enteró de que su hijo iba a dirigir un concurso. Podríamos decir que casi se lo prohibió; tanto es así que durante los quince primeros programas, el nombre de Narciso Ibáñez Serrador no aparecía en los rótulos. Pero el éxito del concurso fue tal, que el crítico televisivo del diario ABC, Enrique del Corral, exigió que su responsable diera la cara; sólo entonces supimos que el padre del programa que más plusvalías ha dado a TVE era NARCISO IBÁÑEZ SERRADOR.

 

 

 

 

 

 

       

La insistencia de Enrique del Corral
llevó a Chicho a salir del anonimato
y
aparecer como el artífice del éxito
de «Un, dos, tres... responda otra vez»
  Kiko Ledgard,
Narciso Ibáñez Serrador
y Valentín Tornos

 

 

 

 

 

 

«Un, dos, tres...» encerraba en su mecánica los tres tipos de concursos hasta aquel entonces conocido. Así se lo planteó Chicho Ibáñez Serrador cuando le encargaron la dirección de un concurso. Preguntas culturales, pruebas físicas y una parte final basada en el suspense y en el azar...

 

La forma de contestar en parejas y de forma alternada la tomó Chicho de un programa que ya se hacía en Argentina, cuya televisión conocía muy bien Ibáñez Serrador. Se trataba de «Un, dos... ¡Nescafé!». La subasta se basó en un programa estadounidense titulado «Let's make a deal», cuya versión peruana presentó Kiko Ledgard.

 

La originalidad de Narciso Ibáñez Serrador radicó en la idea de dedicar cada semana el programa a un tema en concreto, tema sobre el que pivotarían los decorados, el traje de las azafatas, el guión, etc., y, sobre todo, en la creación de “la parte negativa” algo totalmente nuevo en televisión. Se trataba de un señor, “Don Cicuta” (Valentín Tornos), cuya misión era la de que los concursantes ganaran la menor cantidad de dinero posible. “Don Cicuta” representaba esa España inmovilista, retrógrada e hipócrita del régimen franquista.

 

Frente a él, “la parte positiva” estaba encarnada por el presentador, Kiko Ledgard, y las azafatas, seis señoritas con cortas minifaldas que desafiaban la censura del franquismo. De hecho, una de las chicas, Ágata Lys, sufrió las consecuencias de la falta de libertades en la etapa pre-constitucional española. RTVE prohibió que saliera en «Un, dos, tres...» porque, al parecer, no le gustaba a la esposa de un ministro (quizás era que al ministro le gustaba más que su esposa...).

 

La imagen de Kiko Ledgard con esmoquin y un fajo de billetes en la mano se hizo inolvidable. Sin duda, Kiko ha sido uno de los presentadores más carismáticos de la televisión en España y todos recordamos sus calcetines de chillones colores, diferentes en cada pie, y la cantidad de relojes de pulsera que llevaba simultáneamente.

 

El programa se hizo merecedor del Premio Ondas de televisión en 1972 y en 1973 ganó el TP de oro al programa más popular.

 

 

 

 

 

 

 

En 1976 Chicho recupera el
«Un, dos, tres...» con algunas
caras nuevas

 

 

 

 

 

 

La primera etapa del concurso dura hasta 1973. Tras ella, Chicho se dedica a otros trabajos y ejerce de Director de Programación de TVE durante seis meses en 1974. En 1976 decide recuperar el «Un, dos, tres... responda otra vez», aunque en esta ocasión se incorporan caras nuevas. Entran nuevas azafatas, entre las que destaca la contable, Victoria Abril. Valentín Tornos, el entrañable y recordado “Don Cicuta”, se encuentra aquejado de una grave enfermedad que acabaría finalmente con su vida, de forma que “la parte negativa” vino a estar ocupado por “Los Tacañones” (Paco Cecilio, Juan Tamariz, Pedro Sempson, Luis Lorenzo y Blaki). Quien no faltó a su fiel cita con los espectadores fue el presentador, Kiko Ledgard.

 

El programa seguía gozando de una salud envidiable y el público esperaba impacientemente semana tras semana la emisión del concurso. Un dato significativo pone de manifiesto la relevancia de «Un, dos, tres...»: en enero de 1977, cuando Martín Villa, ministro del Interior, quiso dirigirse a los secuestradores de Oriol y Villaescusa, decidió provocar una interrupción durante la emisión del concurso, aprovechando su gran audiencia.

 

«Un, dos, tres...» consigue en 1976 y 1977 el Premio TP de Oro al programa más popular y en 1977 el Premio ABC de Crítica Española al programa más popular.

 

 

 

 

 

 

 

 

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