Entrevistas en Venezuela

 

Maricarmen Regueiro escucha ofertas de Venezuela

Las lecciones del dolor           Mc1copia.jpg (25855 bytes)

La mirada verde triste revela que aún quedan heridas por sanar. Hace dos meses llegó al país luego de permanecer un año en Perú trabajando con Producciones América, y hoy quiere encauzar el rumbo de su vida. Dice que el tiempo de Dios es perfecto y por eso espera con paciencia el fin de esa "hecatombe" que cambió sus días

HILDA LUGO CONDE

 

Cada palabra que dice viene acompañada de un gesto. Cada recuerdo de su vida pasada es un llamado a reordenar su futuro. Cada pensamiento de Maricarmen Regueiro busca soluciones y la paz interna que tanto reclama. No fueron fáciles aquellos momentos en tribunales, las visitas a la PTJ, la opinión de la crítica ni los dedos acusadores. Pero ha logrado que el tiempo vaya curando las heridas y si es cierto que detrás de cada experiencia mala hay mucho que aprender, ella todavía espera las lecciones de las cosas vividas por ella.

Hace dos meses que llegó al país luego de un año de estadía en territorio peruano. Allá estuvo trabajando con Producciones América, que la solicitó para protagonizar Cosas del amor, novela que transmite Venevisión en horario vespertino. "La experiencia fue bastante buena. El trato fue excelente. Claro, es como en todas partes. Hay gente maravillosa pero también hay gente muy celosa de tu trabajo que te la pone bastante difícil", confiesa Regueiro con la mirada verde triste de la que tanto se ha hablado.

Luego de actuar en Argentina y en Perú comenta que en ambos mercados se ha sentido muy bien porque ha sentido mucho respeto. "Todo depende del estado de ánimo que tengas en el momento. La experiencia es distinta por lo distinto de los lugares pero, en general, no tengo nada malo que contar".

-¿En qué mercado le gustaría trabajar ahora?

-Me tomó tiempo entender que esto es un negocio. Uno tiene que estar donde le paguen. Lo entendí a los golpes, pero es así. Por supuesto, está en juego la calidad del trabajo que te ofrezcan, que debe ser muy buena.

No es literal la frase de los golpes. "Empecé muy joven. Estudié y puse a prueba mis conocimientos. Fui logrando las cosas poco a poco gracias a Dios y a la gente que me dio la oportunidad por muchos años en Radio Caracas Televisión. Pero con el tiempo también te das cuenta de que no puedes ser tan sentimental en la vida. Los demás no son como uno".

-¿Siente que le debe mucho a RCTV?

-A RCTV no le debo nada pero sí a la gente que estuvo en el canal cuando estuve allí. Le debo a la gente, a muchos que conocí incluso tiempo después de estar en RCTV. Gente como el señor Juan Lamata, Enrique Guía y José Antonio Méndez. A todos los que estaban en Coraven en ese momento. Los actores nos ganamos nuestro puesto a base de esfuerzo. Yo trabajé, les interesó mi trabajo y ellos me retribuyeron.

Con el tiempo aprendió que a los personajes protagónicos es poco el provecho que se les saca. La excepción fue el personaje que interpretó en El desprecio, aquella gaga que le dio inmensas satisfacciones tanto a ella como Julio César Mármol, su creador. "Fue un personaje bien distinto que me permitió desarrollar una creatividad enorme. También me gustó mucho el que interpreté en Cosas del Amor porque no es la tonta que se deja pisar por los demás. Tiene bastante carácter", dice Regueiro mientras algunas personas se acercan para pedirle un autógrafo mientras transcurre la conversación.

El tiempo y sus soluciones

 -¿Ha recibido ofertas para trabajar de nuevo en el país?

-Decirte que tengo algo concreto sería mentir. Me han llamado pero espero buenas proposiciones. No me niego a trabajar en mí país. Me encantaría. Pero en estos momentos estoy tratando de reorganizar mi vida, cosas cotidianas que había abandonado, ordenar lo que por mucho tiempo ha sido un desorden. Estoy pensando mucho, tratando de retomar el centro para volver a mi cauce.

Y volver a su cauce significa encontrarse consigo misma luego de "vivir una hecatombe que te golpea tanto. Estoy tratando de hacer todo más coherente, de encauzar, de entrar por el riel. No vuelves a ser la misma persona o quizá sí porque en realidad lo que cambia es tu manera de ver el mundo. Creo que veo las cosas con un poquito más de objetividad. Antes fui muy sentimental y renuncié a cosas valiosas por esa razón. No quiero autodefinirme como noble, no sé qué nombre ponerle. ¿Estúpida, imbécil? Que se lo ponga le gente", y se queda pensativa.

De su experiencia al lado de Ramiro Helmeyer, uno de los involucrados en el caso de los sobres-bombas, quien purga una pena de 30 años de prisión, dice que aún le queda mucho por revisar. "Todavía no salgo de la hecatombe. Eso está allí. No quisiera llamarlo hecatombe. Me parece muy feo. Es una experiencia. Lo que no sé es si de experiencias tan duras se pueden sacar cosas positivas, como dice la gente. Yo no las he visto todavía. Quizá a lo largo del tiempo me dé cuenta qué fue lo que aprendí. Ojalá sea así".

-¿Cómo está a nivel sentimental?

-No muy bien. Estoy "ahí". Las soluciones toman tiempo, la espera toma tiempo. Pero tengo mucha fe. Va a llegar el día en que mi vida sea pasado.

-Pero estando aquí, ¿ese pasado no está muy presente?

-Es difícil olvidarse de eso. Para qué voy a mentir. A uno lo que le queda es tratar de recuperarse. Estar en mi país no me acerca al pasado porque el malestar convive contigo en el lugar en el que te encuentres. Lo dice la gente que habla de crecimiento personal: los sentimientos se llevan, las situaciones están fuera. Irse no es la solución. Las cosas hay que enfrentarlas. Hay que decir la verdad aunque sientas que el mundo se te viene encima.

-¿Y siempre dijo la verdad?

-No siempre la dije. Y no por mentir porque no soy mentirosa. No la dije porque no quería hacerle más daño a personas que nada tenían que ver con la situación.

-¿Logró conocerse mejor después de lo que vivió?

-Creo que sí. Pero todavía no sé cuál es mi límite. Sé que soy fuerte, he sido valiente. Pero para ser así hay que sentir mucho dolor y mucha indignación cuando ves la injusticia en tu cara. He aprendido a soportar la crítica y a no juzgar. Leí en uno de esos tantos libros que me han acompañado en todo este tiempo, que antes de emitir una opinión de los demás, hay que correr por lo menos 2 kilómetros con sus mocasines.

-¿Ha vuelto a ver a Ramiro Helmeyer?

-He hablado con él. No lo juzgo. En realidad no sé por qué pasó lo que pasó. Creo que se hizo mucho daño y que le han hecho mucho más daño a él. Más de lo que era justo. Esa fue mi indignación. Es aún mi indignación. El se equivocó, como nos equivocamos todos, todos los días. Lo que pasa es que pecó con algo más grande. Así lo veo yo. Todos merecemos una segunda oportunidad.

Estudios en la mira

Maricarmen Regueiro añoraba el regreso. Quería estar con su gente, ver a su mamá y sentarse a echar chistes con sus amigas de toda la vida. "No es que todo te parece maravilloso cuando llegas, pero encontrarme con mis seres queridos ya es mucho". Reparte sus actuales días atendiendo a su mamá, llevando su perro al veterinario y tratando de no comer mucho porque "hay que cuidarse bastante para conseguir un buen trabajo".

Si se le pregunta cómo ve la situación del país asegura que "es bastante difícil acomodar las cosas cuando vienen mal. Por lo que he visto y oído, hay voluntad para hacer las cosas, creo que todos queremos cooperar. Pero hay que tener paciencia. No podemos esperar resultados de un día para otro".

De no concretar ofertas con algún canal de la televisión nacional que le ha ofrecido trabajo, piensa estudiar. "No sé qué porque me gustan muchas cosas. Las mismas que me gustaban antes pero que no dan dinero. Tengo algunos proyectos personales pero no adelanto mucho porque no sé si se van a dar. Me toca seguir esperando, así es el destino. Pero, por otra parte, no quiero esperar tanto. Aunque sé que el tiempo de Dios es perfecto".

EL NACIONAL (agosto 99)

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Maricarmen se confiesa:" Sí estoy casada con Ramiro Helmeyer"00000015.jpg (12397 bytes)

No han sido fáciles los últimos tiempos para Maricarmen Regueiro. Su relación Amorosa con Ramiro Helmeyer, condenado por el caso del carro-bomba, le trajo una serie de consecuencias negativas, aunque las investigaciones la exoneraron de responsabilidad en el hecho. Sin embargo, los conflictos familiares, los días que pasó privada de su libertad y finalmente la ausencia de oportunidades laborales en el país, no quebraron su decisión de mantenerse callada, durante casi cinco años. Pero cuando sintió que la vida de su amado estaba en peligro, ante la decisión de trasladarlo del Internado El Junquito a la cárcel de Tocuyito, atendió a sus impulsos y abrió la boca para decir lo que había silenciado.

Muchos medios se habían referido a ella llamándola Maricarmen Regueiro de Helmeyer; sin embargo, no lo había asumido públicamente:

``Me parece que si él es mi esposo, mi novio, mi amigo o mi amante, ése no es el problema. El problema es la injusticia que están cometiendo con él''.

- Pero, estás casada con él?

- Sí.

- Y por qué lo habías callado?

- Podría decirte que por razones personales. Lo hice por mi mamá, porque no quería que siguiera sufriendo - dijo a punto de llorar.

- Ahora hablas ...

- A mí no me gustan las mentiras. Callé para proteger a mi mamá, pero creo que llegó el momento.

ORLANDO SUAREZ Foto: Américo Morillo

 

La actriz se cansó de callar --- Maricarmen de Helmeyer:

Por amor perdí lo que tenía

El amor ha sido el cordón umbilical a través del cual la memoria ha relacionado los casos de Alicia Machado y Maricarmen Regueiro. Aunque con notables diferencias, las dos mujeres han vivido situaciones similares, derivadas de sendos conflictos protagonizados por sus parejas. Y aunque las aguas parecían haber tomado su curso natural en el caso de Maricarmen, el reciente traslado de Ramiro Helmeyer a la cárcel de Tocuyito hizo que la actriz quebrara su silencio, después de cinco años: ``Ya es suficiente''.

EL COMIENZO

Como suele ocurrir en la etapa estudiantil, una relación de simples compañeras de clases se tornó en amistad. El contacto entre Maricarmen y su alta pana llevó a que conocieran a sus respectivas familias. En esa época, conoció a Ramiro. Sin embargo, cada uno tenía su vida y debieron pasar varios años para que se plantearan una relación amorosa que nació, entre finales del 91 y principios del 92. ``Nos encontramos un día y bueno, esas cosas pasan así''.

- Qué te sedujo de él?

-Que es muy alegre, muy simpático y me hacía sentir muy bien.

- Era un hombre casado?

-Es muy delicado hablar de eso, porque sería meterme con una tercera persona que ya no está y me parece un irrespeto. Ellos tenían sus problemas y a lo mejor él no pensó que esto iba a llegar a tanto. Yo no estaba dentro de él para saber lo que pensaba.

- Cuál era su actitud hacia tu trabajo?

- Normal, siempre me iba a visitar a Argentina y veía mis trabajos aquí.

EL ESCANDALO

Cuando el carro-bomba reventó en el estacionamiento del CCCT, la actriz estaba en Miami. Lo primero que pensó fue: ``¨Cómo es posible que eso pase en Venezuela?'' y siguió los acontecimientos, a través de los medios de comunicación. Ya de regreso, una comisión policial llegó a su casa y la detuvo para que rindiera declaraciones. Ahí se enteró de que su novio estaba relacionado, albergando la esperanza de que fuera una equivocación. ``Nunca hablé con él antes de que se entregara para que me soltaran. Mantuvo el silencio para protegernos a mí y a su familia''.

-Yo no he hablado en cinco años, soportando lo que le estaba sucediendo. Pero que se lo lleven a Tocuyito, es el colmo. Si pudieras ver el expediente interno, si es que ese expediente vale para algo, sabrías que él no se merece que le desmejoren su nivel de vida. Cuál es el interés verdadero?. Yo creo que deberían querer que la gente se recupere, se supone que ésa es la teoría. Llevaba estudiando en la Universidad Nacional Abierta cuatro años, tiene muy buenas notas, estaba impartiendo clases de kárate y de computación. Estaba siendo de provecho, no era una carga. No había argumentos para ese traslado.

EL MATRIMONIO

Los medios insistían en llamarla Maricarmen Regueiro de Helmeyer. Pero ella no había aceptado públicamente esa vinculación hasta el pasado sábado, cuando lo confirmó a Así es La Noticia. El matrimonio fue en junio de 1996.

- Qué sientes que puede pasar?

- No sé, porque hay una predisposición muy en contra de él, le ponen las cosas más difíciles que a los demás. Por qué no lo dejan pagar sus años tranquilo?

- Estás dispuesta a esperarlo?

- Qué te puedo decir!

- Eres muy joven para plantearte una espera máxima de 30 años.

- Yo lo quiero, si no no hubiera salido a defenderlo. Lo quiero, lo quiero mucho y no es el monstruo que pintan. Es un ser humano que quiere rectificar y no lo dejan.

- Qué serías capaz de hacer en nombre de ese amor?

- Lo que sea necesario, sin perjudicar a nadie.

- Supongamos que Ramiro sale en uno o dos años, te gustaría perderte, irte?

- No sé que pueda pasar en un futuro. A veces la vida te cambia en un día.

- Te pasó.

- Sí. La vida te da unas vueltas que no te esperas.

EL TRABAJO

El escándalo que involucró a la actriz trajo como consecuencia que la despidieran de Radio Caracas Televisión y después que se generalizara la negativa de contratarla. No obstante, asegura que en Argentina tiene las puertas abiertas: ``Quise venirme para estar aquí, cerca de él''.

-Me da tristeza esa actitud, pero hay cosas que me han dolido más. Mi familia, por ejemplo. Piensa cómo te sentirías si estuvieras en una situación así. La gente se tiene que preguntar antes de hablar, porque a veces los seres humanos somos tajantes y lapidarios.

- Has sentido estrechez?

- Claro, no tengo trabajo, han bajado mucho mis entradas. El dinero es necesario para vivir, pero mi respeto y mi dignidad están primero. Y si no van a respetar mi trabajo por algo donde no tenía nada que ver o por el apoyo que le he brindado y ellos consideran que no debo ser protagonista porque la gente me va a rechazar, yo sí respeto lo que piensen. Si mi carrera llegó hasta aquí, dignamente llegó hasta aquí.

- Has enfrentado muchas depresiones?

- Por supuesto, pero le pido mucho a Dios.

- Esta situación te ha acercado a él?

- Siempre he estado muy cerca de él. Quizá me alejé por banalidades, pero rezo todas las noches, pido por mi familia, por la gente que quiero, por gente que ni siquiera me conoce, pido por gente que lo necesita, pido que me dé fuerzas y que haga su voluntad, pero también es bueno pedirle lo que desearías que pasara.

ORLANDO SUAREZ Foto: Américo Morillo

RECUADRO 1: Identificada con Alicia Cuando Maricarmen supo el escándalo donde estaba involucrada Alicia Machado, no pudo menos que sentirse identificada: ``Me dio mucha tristeza y la comprendí, aunque no la conozco''.

- Crees que ustedes tienen la posibilidad de dar algún tipo de mensaje?

- Eso es tan personal. Los sentimientos suelen dictar: ``Primero yo''. Y no he sido así con nadie. No sé si es inteligente o bruto, pero es mi manera de ser. Hago lo que siento que debo hacer y si amo a una persona, lucho. He luchado tanto que perdí lo que tenía.

(EL NACIONAL, Venezuela ,febrero98)

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Genio y Figura Maricarmen Regueiro

Seco, tal como se fraguó, y quizás ficticio, el golpe contra Ramón J. Velásquez alcanzó a cuartear con una bocanada de intrigas hirvientes la cubierta de celuloide bajo la cual esta chica parecía haber puesto a salvo su felicidad. Seis cargas de explosivo plástico, adquirido en Maracay y probablemente importado de la extinta Checoeslovaquia, bastaron para que encarara a muy temprana edad los daños que no le pudieron infligir ni las habladurías de farándula, ni las publicitadas riñas con Franklin Virgüez: una onda de desengaño, y la réplica subsiguiente de abnegación, parecen haber segado de su cutis la gamuza de inocencia con la que, hará menos de una década, se dejaba deslizar entre las fauces del rating .

Pero, Señor, que nadie le aparte de este caliz servido con acres enseñanzas. Después de apurarlo hasta el fondo, de su expresión ha surgido ese aguerrido sosiego del que sólo hacen gala aquellos que se asoman a la trascendencia por la vía del estoicismo, o de quienes, al saberse por fin dueños de una causa verdadera, también de repente se reconocen agraciados con una fama justa.

Ahora sus palabras, como antes sus parlamentos, merecen registro magnetofónico, porque provienen de un dolor que hasta hace poco le asía la garganta y no del libreto escrito por un dialoguista insomne, atiborrado de café y nicotina. Tras liberar los alegatos por tanto tiempo reprimidos, la súbita descarga podría haberle creado una inestabilidad del centro gravitacional que compensó con una postura a la que siempre se ha mostrado inclinada: es eso que llaman echar pa'lante. Lo ha perdido casi todo aunque, por fortuna, sigue siendo rubia y del tipo angelical, rara y sencilla estirpe del género femenino que se encuentra en este mundo con la estricta misión de conmover.

Parece como si todo le viniera de adentro -el ardor, los lentes calados como visera, el signo de debilidad terrena que sugieren las amalgamas en las muelas, incluso el ascetismo que en la cara sustituye al brillo- y de esa cosustanciación con el rol, que sería la envidia de cualquiera de sus colegas, cabe suponer que ya no se trata de una caracterización lograda para pasar la audición: es ella misma que emerge, elevada a un grado de pureza extrema por una ofrenda de amor. Estuvo, o todavía está, en trance, pero uno que no le ha dejado rastro ni de pesadumbre ni de ensimismamiento, mucho menos de languidez; el efecto que persiste es el temple suficiente para atravesar los vejámenes del interrogatorio reporteril en la antesala del tribunal, o la inmerecida requisa a las puertas de Tocuyito, que pueden ser experiencias muy similares. Lo que sea con tal de mantenerse despierta, con la lumbre encendida y la cena caliente, para esperar a su marido en casa.

Las cejas volvieron a ser gruesas, capaces de ensombrecer la líquida claridad de los ojos sin, por ello, ocultar la antigua huella de sus antepasados gallegos. El activismo le pesa en las mejillas y los párpados, de natural caída, aunque conserva vestigios de la mitad de sonrisa con la que se empiezan a rizar las comisuras de los labios, lo que quizás animó a Menéndez Bardón a enrolarla en el elenco de un programa cómico, muchos años atrás. La gravedad de sus vivencias la han obligado a acentuar con rictus de denuncia los duros contornos del mentón, que adquiere así la fuerza de un lema: ``Vengo a exigir lo que es mío''. También se ha visto en la necesidad de resolver el vestuario con prendas de faena, al mismo tiempo frescas y resistentes, como ella. Posee el identikit requerido para dedicarse, por ejemplo, a las sentadas en la Plaza de Mayo, en reclamo de un familiar detenido.

La luz pública la encuentra de nuevo, bellamente modelada en carne y hueso. No parece casualidad, entonces, que Maricarmen Regueiro sea una de las pocas damas de la TV que no fueron cultivadas en la granja de muñecas de Osmel Sousa.

Ewald Scharfenberg

EL NACIONAL, marzo 1998)

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