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El encuentro con A1ejandro Dolina tuvo lugar en el Café Tortoni, un rato antes de empezar la trasmisión de «La Venganza será Terrible>>; el programa que desde hace años y con éxito sostenido, viene emitiéndose de lunes a viernes a la medianoche.
Poco tiempo atrás, después de mucho hacerse desear, Dolina publicó su segundo libro y su presentación en la Feria del Libro ocasionó un inusual fenómeno de concurrencia que desbordó todas las previsiones. En El Libro del Fantasma, editado por Colihue, resulta reconocible (por suerte) el mismo espíritu con el que Dolina nutre su programa: la singularidad de sus lecturas, el humor, la franca irreverencia, una mirada inteligente sobre e1 mundo y un tipo de saber sin almidón ni moralina son los rasgos identificatorios que lo vuelven en extremo recomendable y, sobre todo, muy vivificante.
Precisamente, la variada índole de lecturas favoritas que sugieren sus charlas radiales fue una de las razones que nos llevó a entrevistarlo. Queríamos saber qué libros, qué autores, qué personajes le importaron a Dolina y le importan y de qué manera lo fueron marcando. Sin pretender ser exhaustivo -ni muchísimo menos- este encuentro ofrece algunas pistas de quién es Dolina como lector. La entrevista se inició con cierta reticencia pero culminó con el entusiasmo de quien se siente a sus anchas hablando de libros y encuentra en esa clase de conversación razones valiosas para ir entrando cada vez más en calor.

DL Esta nota va a aparecer en una revista que se regala en librerías. Como está esencialmente dirigida a los lectores, nos pareció interesante que usted nos hablara de SUS experiencias como lector.
DOLINA: Yo puedo contestar lo que ustedes me pregunten. Como lector no puedo hablar. Pero si me hacen preguntas, por áhi alguna cosa puedo decir.
DL: Bueno, tomemos entonces como punto de partida algo que leí en las Crónicas del Angel Gris: que usted no acuerda con el criterio de literatura infantil, que cuando era chico leyó Mr. Reeder y entró directamente a Chesterton. Partiendo de aquí, me gustaría saber qué autores, qué personajes lo iniciaron.
D: No tuve la suerte de disfrutar de la literatura infantil. Y las pocas veces que me asomé a ella, siendo chico, recibí una frustración. Después, ya mayor, di en pensar lo que aparece allí, en algún capitulo del Angel Gris. Se presupone en los niños vaya a saber qué defecto de comprensión que haría necesaria una literatura especial. Y0 creo ciertamente que un chico no disfrutaría demasiado leyendo el Ulises o algún libro para cuya comprensión uno debe hallarse en posesión de algunos datos más de ilustración que otra cosa. Pero lo que creo es que un libro que es bueno para los chicos debe gustarle a una persona grande. Es necesario que le guste a una persona grande y la mayoría de los libros que se escriben para chicos se le antojan a una persona mayor detestables. Y los grandes libros para chicos, son libros para grandes, no para chicos. Creo que la literatura infantil es afectada.., se nota la intención del autor cada dos frases. Y sería preferible que no se notara. ¿verdad?
DL: Son libros tan edificantes, ¿no?
D: Claro: está lo edificante, lo condescendiente, lo supuestamente tierno, cierta entonación que parece que es inevitable en la literatura infantil. Y más todavía hay como una especie de desprecio hacia los chicos en tanto que personajes. Un amor infantil es tomado como un pequeiio capricho. Bueno, no es así.
DL: Los chicos se enamoran de verdad.
D: Pero sí, claro que se enamoran de verdad. Totalmente. Lo cual no quiere decir que incurramos también en el defecto de algunos teleteatros que hay por ahí, donde por demostrar que los chicos se enamoran de verdad resulta que les ponen diálogos propios de amores de telenovelas. Pero siempre son amores de telenovela, ¿no? que no tienen mucho que ver con la verdad.
DL: Una pregunta personal: EL Conde de Montecristo, ¿qué piensa del Conde de Montecristo?
D: Bueno...los chicos de ahora frente al Conde de Montecristo...
DL: No, no. A usted, ¿qué le pasó a usted con el Conde?
D: Ah, a mi rne gustó mucho. Pero yo creo que era otra época. En general la gente está un poco impaciente ahora como para leer novelas de quinientas páginas. Usted sabe que Los Tres Mosqueteros es una novela de ochocientas o novecientas páginas. Ningún chico lee tanto en su vida... Creo que la búsqueda de satisfacciones rápidas y contundentes es innegable aunque por cierto ésa es una conversación ajena a la literatura. A mi, El Conde de Montecristo me pareció una novela ciertamente perfecta, que disfruté mucho. Disfruté mucho con Los Tres Mosqueteros. Disfruté incluso con algunas cosas con las que tal vez hoy no disfrutaría pero porque tienen que ver con el humor y como decía alguien por ahí, uno no puede sorprenderse de memoria ¿no?, entonces si al humor uno le saca la sorpresa, no hay disfrute. Las novelas de Wenceslao Fernandez Flores que yo leía y que me divertían tanto ya me divertian menos ... aún, aún si las leyera por primera vez porque los recursos novedosos que ellos emplearon ya han sido gastados por numerosisimos humoristas de profesión, por decirlo asi. Humoristas de colaboración semamanal.
DL: En El Libro del Fantasma usted menciona la existencia de algunos libros que parecen estar condenados a no ser leídos nunca. ¿Cómo llega un libro a esa situación de no ser leído? ¿Por hermetismo? ¿Por falta de comprensión? ¿Por lejanía con el lector?
D: Hay muchísimas razones para no leer un libro. Una de ellas es el número impresionante de libros que hoy se editan. A lo mejor en una semana, se publica en el mundo, más de lo que ha sobrevivido de la literatura de la antigüedad clásica probablemente. A mi me parece que no está mal que muchos libros no sean leídos. Al contrario, sería un dato inquietante que se leyera todo cuanto se publica. Porque tengo la sensación de que más nos están haciendo falta lectores que no escritores. Casi todo el mundo escribe y casi nadie lee... demanera que...
DL: Usted además tiene en cierto sentido una posición tomada con respecto a leer lo que se publica, ¿verdad? Le escuché decir que no lee hasta pasado cierto tiempo de la publicación.
D: Sí, pero justamente no por una estúpida declaración de principios sino por temor y por falta de tiempo. Sabiendo yo que hay un circuito confiable, del cual todavía me falta mucho que leer, yo que no he leído todo lo que escribió Tolstoi, todo lo que escribió Dostoyevski, que no he leído todo lo que escribió Unamuno, ¿a qué demonios arriesgarme con escritores nuevos que no vengan con ningún tipo de recomendación entrañable, digámoslo así? Yo tengo miedo: no es que tenga prevención ni que crea que ha dejado de escribirse bien desde 1960, no es así. Yo tengo una gran admiración por algunos prosistas actuales pero tengo miedo de arriesgarme, porque mi tiempo es ya poco. porque me quedan algunos libros, no sé si muchos, algunos libros que leer y quisiera fallar lo menos posible. La lectura es un enorme placer, sé que moriré sin haber leído muchos libros que valen la pena, de manera que no quiero arriesgarme. Así que no es un gesto de desdén, de desprecio o de prejuicio. Es sólo temor. Y proviene de este dato que examinábamos en la pregunta anterior: se publica demasiado.Demasiado.
DL: Leyendo lo que usted escribe, podría detectarse algún sesgo de Borges.
D: Ojalá que se vea. Pero es inevitable. Lo que no quiere decir ni que uno sea un seguidor ni que se postule como...
DL: Marechal, también.
D: Sí, claro. Y0 creo que son Borges, Marechal principalmente. Principalmente Borges. Bastante de Marechal.
DL, ¿Sábato?
D: También Sábato. Si, claro que si. A Sábato como ensayista, al menos en su costado unamunesco, en su sentido trágico de la vida, yo lo he seguido mucho. SI. No estoy muy de acuerdo con esta última pose que consiste en hablar mal de un novelista de la talla de Sábato, realmente. Uno de modo inevitable está influido por los escritores a los que más admira.
DL: Y Borges está en ese estante.
D: Y Borges está ahí, indubitablemente.
DL: Cuando usted habla en La Venganza será Terrible, tiene una manera de establecer ciertas junturas en lo que va diciendo, de articular las cosas, que resulta muy atractiva.
D: Puede ser. Puede ser también que exista un pudor para la cita, para la referencia. A mi me parece que suponer que un pensamiento propio pueda arrimar de algún modo con el pensamiento de los clásicos es un poco petulante. Y entonces trato de hacer las analogías casi hasta de un modo humorístico, lo cual produce un alivio en la tensión mundana. Que suele producirce en un libro cuando se realiza una cita.

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DL Tunbiát despierta
curiosidad algo mis. Ese cúmulo de cosas que
usted cuenta en sus pro-
gramas, ese saber' por llamarlo de alguna manen. ¿cómo aparece,
& dónde?
1> De los libros. No es que nosotros lo recordemos. Trabajamos
mucho, en fin. Funciona más o menos así: recordamos algún
episodio, nos parece divertido, y después investigamos los pormenores en un libro y hasta,
hasta damos datos diría yo super-fluamente eruditos. ..que creo que
producen gracia precisamente porque son superfluos.
DL: Pero aunque sean super-fluos, o precisamente por eso, crean la ilusión & que uno presen-cia ulla escena viva.

1> Sf a veces un dato superfluo no lo es tanto porque contribuye a dar una sensación & veracidad, de vida
Particularmente en ¡os hechos históricos, los datos frívolos quizá hacen vivir más a los personajes. Cuando uno cuenta que alguien usaba solamente trajes grises o que acostumbraba escuchar determinada música...Justarnente. a mf siempre me enterneció un dato del General San Martín. En las Mdxinzas Para Mi Hüa~ que como bien sabemos son unos consejos morales que ¿1 escribió para Mercedes, San Martín cita a Laurence Sternt
DL ¿ Tristrarn &iandft

1> Claro. Dice Sterne dijo a una mosca "anda, pobre animal, el mundo es denia-dado grande para nosotros dos". En reali-dad, no es Steme el que dijo eso sino un personaje del libro que creo que se llama YuM y Opinñmes del Czballero Tristram Sbandy Ahora: pensar que el libertador leyó ese libro es francamente enternece-dor, porque ese libro, Tristranz Shand5~. es un libro absolutamente desmesurado, lleno de ideas rarísimas, ejerce una especie de surrealismo anam ti ¡aire, está lleno de chistes. Pero además, sobre todo, pensado a San Martín leyendo ese libro desfachata-do, me llena primero de perplejidad y después de ternura. Porque mirá vos: el Libertador se divertía con ese libio.
DL No estaba todo d tiempo pensando en el cruce de los Andes..
DL: Los que tenemos más de treinta hemos recibido la enseñanza de una histo-ria tan a arto a
1> Claro: uno pensaba que San Martin estaba diciendo frases célebres constan-temente. Y ese libro vendría a ser una ver-
San Martin leyera a Sterne, es franca-ante superfluo, no k añade ni le quita mucho a la figura del Uhertadot No lo debe haber ayudado en su gea
DL SI, le añack
fl Potque~ sin embargo, quien recibe ese dato tiene una sensación que oscila entre la perplejidad y la simpatía, ¿no? Creo que es un buen ejemplo de dato aparente-mente superfluo.
DL Hablando de simpatías, a usted le gusta Voltaire.
D: Si, claro: mucho, mucho. Era muy tendencioso y muy tramposo. Pero tenía un enorme talento. Yo noto sus maldades. También lo en Borges. Borges era injusto en sus opiniones. Digamos en las opi-niones exteriores a los que él realmente conocía, él se rrfrria con sonia a los per-sonajes de la actualidad y muchas veces con injusticia Pero su gran talento se lo hacia perdonar. Voltaire lo mismo. Voltaire habla de la Iglesia a veces con cierta injusticia pero con una injusticia que uno termina agradeciendo por estar apresada con un talento singular. Y a veces (para introducirnos a alguna ver-dad), digamos que nos miente.
DL Voltaire estaba pro&ndamente com-prometido con su tiempo, ¿verdad? toda su escritura está implicada con la ¿poca.
Dr Desde luego. No era tan sencillo ha-cerse el ateo en aquellos días. Entonces él tenía una metodología consistente en afir-mar lo que quería negar. Lo afirmaba de un modo tan irónico, y en la vecindad de una paradoja, que de este modo provoca-ba la desconfianza en lo que él afirmaba. DL Le pasaron tantas cosas, ¿no? y siem-pre tuvo una capacidad asombrosa para sobreponerse a la adversidad.
Dr Fue un hombre muy enfermo, real-mente.
DL Entraba en todas las polémicas.
Dr Fue un tipo admirable. Yo le tengo
mucha simpatía El otro día un amigo me dijo algo inteligente, que tiene que ver con el amor. ¿De qué manera vincular a Voltaire con el amor? Hablamos del enve-jecimiento y de cómo, conforme pasan los años, cierto grado de seducción se va reduciendo. Y mi amigo no estaba de acuerdo con esto. Me dijo: los galanes de teleteatro pierden su encanto y envejecen. Voltaire, no. Puso, como ejemplo de un hombre cuya seducción era perpetua, a Voltaire. Voltaire, terminamos por conje-tirar, estaba con las mismas señoritas a los treinta o a los setenta.
DL ¿Le puedo preguntar por Saramago?
D: SI. Si. Lo he leído y lo que yo he leído me parece estupendo. Es El Cerco de Lisboa y me parece un libro impresio-
tnde&sinetnbargtnosemepm-dujo cierto &nómeno de asiduidad que tuve con otros escritores, incluso algunos peores que él.
DL ¿Por ejemplo?
Dr Por ejemplo, Anatole France. No estoy seguro de todas formas de que Ana-tole sea un escritor peor que Saramago, pero ciertamente ante nuestros ojos las novelas de Anatole parecen demasiado decimonónicas, demasiado tediosas.
DL Tiene cuentos colosales.
Dr Yo lo he leído casi todo, induso algu-nas novelas las he leído mis de una vea.
DL ¿La 1it de los Pingüinos?
Dr La litre/e Los Angzanw esunanovda decididamente extraordinaria, Pero Ana-tole me parece al menos no tan atractivo como Saramago. Y yo lo he leído muchísimo sin embargo,..
DL Hay autores que a uno no le toan el corazón.
Di Si. sí, claro. De todos modos, quizá no fue un buen ejemplo porque Anatole ciertamente era un escntor may6sculo. Podría decir.. a ver si encuentro alguno
peoL

DLAver...
Di Algunos policiales, por ejemplo... DL Ahí hay algunos grandes.
Dr Saquemos los buenos... DL ¿Chandler?
Di Chandler es de la serie negra.
DL Yo creo que ni siquiera podría clasifl-cause como un escritor de policiales. Más bien es un gran escritor que excede el género.
Dr SI, a ml me parece un buen escritor. Yo lo he leído casi todo. Incluso hay al-gunas novelas que las he leído dos veces Y a veces dos veces escritas dos - por él, con esos cuentos que preanuncian lo que va a escribir después en las novelas, en SLtozoAefttho HSueño Senia
DL~Y qué otro?
D: Por áhi he leído mucho a Ellery Qneen. que yo no estoy seguro de que sea un gran escritor y sin embargo he leído muchas novelas de él. vaya a saber por qué. ¿no? Vaya a saber por qué... Hay algo de casual en el encuentro que uno tiene con los libros, sí: algo de casual. Hay algo incluso que a uno en determi-nado momento lo hace elegir al revés, aún mando uno sepa que está eligiendo al reves.
DL O encontrane de golpe con un libro que uno tiene en la biblioteca hace diez años, que nunca leyó, y de pronto un día, al azar, lo encuentra, lo abre y se da cuen-ta de que era & d preciso momento en que tenía que leerlo. No antes.
Di A mf me - ero con Ka&a. Yo leí a

s s novelas que II óa mis manos fue
Aveno. No sé, yo tendría quina años o dieciséis, y me parece que no: no le encontré la vuelta. Y después, después de haber leído La Muralla China y esos ajen-tos que naturalmente tenían que gus-tartne, volví al Pwceso y esta va, me gustó mucho, como si no lo hubiera leído nunca. A veces uno debe esperar por los libros. Yo leí el Qr4iote dos veces. Una en el colegio. Y lo detesté. Y otra, a mis trem-ta años en Montevideo. Y yo leía el Qui-jote en la playa, desesperado... como quien lela algo que estaba pasando en ese momento, desesperado por conocer las peripecias que estaba viviendo el Quijote, deseando llegar a la página siguiente. Leí casi obsesivamente durante todo aquel verano.
DL Ahora, la gente leyendo en la playa se ha convertido casi en una curiosidad..
ftDetodosmodos, esdiflcilleerenla playa. Por razones fisicas, ¿no? el calor, el sol, le dan a la novela unas incomodidades que la prosa no tiene y uno injustamente se las atribuye. Uno ve mal. También ciro que usar malos anteojos conspira contra la lecura de algunos libros. Uno le echa la culpa al prosista y es sólo un problema tipográfica Pero claro: hay algunos prosis-
tas a los que no salva ni e1 mejor par de antet~os.
DL Calvino ha publicado un libro que se llama Por Qué Leer Los Clásicos que es muy interesante.
D: No leí eso, pero Calvino es un wan escritor. ¿Se acuerda de las Cosmicdtnicas? DL Ahí dice que un libro puede consl-derarse clásico cuando relega a los demás textos a la categoría de ruido de fbndo.
D: Borges hablaba de un previo fervor. decía que los clásicos se leían con un previo fervor. No está mal ese ayun-tamiento de palabras. El carácter previo del &rvor por los dásicos.
DL Y clásicos son también esos libros de los cuales se dice que uno los está re-leyendo. Nunca los está leyendo, sino re-leyendo.
D: Claro...hay una especie de pudor no sólo por no haber leído algo sino por la lectura reciente de algo.
DL Pasa además que un mismo libro no es el mismo leído desde diferentes momentos.
D: Por lo general, mejora con el tiempo. Los buenos libros, particularmente. Sin embargo hay un pudor, por ejemplo. de haber leído Ficciones ayer. ¿Pero qué dife-rencia hay entre un tipo que leyó Ficciones
ayer y un tipo como yo que lo leyó hace no sé cuántos años? Y si hay alguna dife-
nc en todo caso, es a favor del que acaba de leer ese
libro, ¿No? Sin embargo.
parece ser cosa de buen
intelectual haber leído todo hace mucho tiempo, de modo tal que cabe suponer que los intelectuales hace veinte años que no leen.
DL También se miente mucho> no? En los setenta decir que uno no había leído el Ulises era un sacrilegio.
D: Bueno, ahora algunos ya se atreven a decir que no lo han leído, como yo por ejemplo. Es un libro intratable, ciertamente.
DL También es deslumbrante. D; Es cierto, también es deslumbrante. Pero intratable. De todos modos, que un libro sea ttatable no siempre es una virtud, ¿no? Pasa con todas las histo-rietas que publican las revistas. Son muy tratables pero son elementales. Que un libro sea intratable no quiere decir que sea malo. Al contrario. A veces, un libro ofrece una enorme dificultad. Ahí está El Paraíso Perdido de Milton, por ejem-plo, que Borges decía que era uno de los
mejores libros que se habla escrito en lengua inglesa y uno de los libros más aburridos que se había escrito en cualquier lengua. Hay libros que son muy arduos.
DLg Hemingway?
D: Yo tengo algunas discusiones con amigos míos muy queridos que odian a Hemingway.
DL ¿Por qué?
Da A ml me gusta mucho. Hemingway, y es uno de los escritores con quien yo
he tenido una verdadera obsesión, a punto tal que yo recorrf a, búscaba y rebuscaba todo cuanto Hemingway hubiera escrito. Lo mio era de una asiduidad no casual sino militante. Yo ¡e debo muchas alegrías literarias a Hemingway. Hay un libro de los menos socorridos, que se llama Muerte en Li Tarde. Este librito puede parecer casi un tratado de tauromaquia, habla de una manera notable de las corridas de toros. Según me explicaron algunos amigos españoles parece que es dis-cutible que él supiera mucho dc toros. Pero sabia mucho de libros y ese libro es una maravilla.
DL: Hay otro, Verdes Colinas del Africa. que es casi un diario de caza:
impresionante.
O: Y después están ¡os grandes libros
consagrados de él. ¡br Quién Doblan Lis Campanas. por ejemplo. Pero hay algunos libritos menos conocidos que están muy, muy bien.
DL: Hay gente que hace una diferen-ciación entre el primer y el último Hemingway, con cierto desdén hacia el último.
D Como si El Viejo ye' Mar hiera una especie de canto del cisne.
DL O como si Más AlteE Del Rio y Entre Los Árboke hiera una novela floja...
1> Ésa no me gustó tanto a mf. Pero yo no sabría decir particularmente cuál es e1 primero y cuál, el último Hemingway. No estoy muy cierto de saber en qué orden escribió sus libros.
DL~ París era una fiesta fue ultimfsimo y es extraordmano.
Dg Me alegra que te haya gustado Hemingway. Y0 discuto simpre con un amigo mfo que odia a Hemingway.
Nosotros, a livor estamos de Hemingway
DL ¿Y algún autor actual argentino que le guste?
D Yo diría Chitarroni. Chitarroni escribe bien, opina bien. Pero no sé bien qué es un escritor argentino actual. Tiene que ser joven, ¿no?
DL No forzosamente. ¿A Rivera no lo 1*?
D No, no lo he leído.
OLla Revoktción es un Sueño Eterno es una gran novela.
D Esto al final se convirtió en una charla entre viles aficionados a los libros.
DL Esto era lo que queríamos, en reali-dad. No tratábamos de hacer una entre-vista erudita
1> Pero es que hay una erudición que no está ligada a cierto grado de pomposidacL. DL: ...se liga más al placer de haber leí do.
O: Efectivamente. No leer para hablar de lo que uno ha lefdo sino hablar porque a uno le han sucedido algunas cosas. Entre ellas, algunos libros. Yo no me atreverfa a hacer un juicio erudito sobre ninguno de los libros que leí pero seria pedante negarlo. Así como es pedante asumir que uno ha leído libros que no conoce, negar que uno ha leído nada más que para afectar cierta acti-tud popular me parece mal e