Como vivir con un ala sola

-El año pasado hizo pública la opereta "lo que me costó el amor de Laura", ¿Cuánto le costó ese amor?.

-Yo diría que los costos del amor son siempre pocos. Cualquier fortuna que se pagare por un amor, está bien gastada. Siempre habremos hecho una pichincha. A mi, el amor de Laura me costó muchísimo, muchísimo. Incluso, podría decir que no conseguí el amor de Laura. Que fue un amor desgraciado. Sin embargo, no estoy arrepentido de ello y la cuento entre las mejores cosas que me han sucedido en la vida. Si tantas veces tuviera que pagar lo que he pagado, que es más que una opereta, tantas veces volvería a hacerlo.

-¿Se regresa de un corazón roto?

-No, como no se vuelve de la muerte de un ser querido. Se sigue viviendo con un ala sola: un poco rengo, un poco manco, un poco la mitad de uno. Pero se sigue viviendo. Eso también es la verdad.

-Si con cada desaparición de alguien querido se nos va un pedazo, ¿qué queda de uno cuando llega a su propia muerte?

-Queda menos. Pero con ese cachito que somos a estas alturas todavía se pueden hacer algunos milagritos. Sin embargo, yo no puedo ser tan feliz como lo era antes, aunque tengo una vida muy plena. Porque mi papá está muerto, mi madre se ha muerto, porque hemos sitado un amor que no fue. Ya no estoy yo del todo, por buenas cosas que me estén pasando. Estoy en un buen momento de mi vida, así, visto desde Marte (risas). Pero las alegrías que uno tiene, que son muchas, no alcanzan a hacer olvidar las tristezas por los que no están, sea por la muerte, sea por desamor, que son las dos formas de desaparecer de la vida de uno.