Tambien conocido como "El negro", es la cabeza del programa, cómico y muy rápido para todo -intelectualmente hablando-, se las arregla siempre para arrancarle una sonrisa o iluminarle la mente a su público.
Extensa Biografía (varios recopilados)
Alejandro Dolina nació un 25 de
Mayo, en Baigorrita (provincia de Buenos Aires), y se crió en el
barrio de Caseros.
El lenguaje familiar que oyó desde niño registra una
entonación y un perfume más criollo que porteño.
Casas de estudio de toda índole lo contaron en sus listas. Casi
siempre salió de ellas ayuno de títulos. El se ha encargado de
decir que el aprendizaje es en sí mismo una felicidad que no
necesita la promesa de una recompensa.
De su trato con los libros y con la gente del barrio proviene cierta mezcla de erudición y vagancia, de la que convendría desconfiar.
En cambio, es lícito sospechar que sus obras literarias, musicales y humorísticas no son otra cosa que el arsenal de Dolina en su guerra personal contra la muerte y en el ejercicio de su obseción por ser un buen enamorado.
Desde 1970 publicó cuentos y notas humorísticas en diferentes revistas. Hizo públicas sus notas periodísticas en la revista Mengano, (1974). Desde el año 1978 trabajó en Humor registrado en forma un tanto discontinua hasta el 1987. Escribió el libro "Crónicas del Angel Gris", "Lo que me costó el amor de Laura" (opereta criolla que incluye dos CDs) y es autor de las comedias musicales "El Barrio del Angel Gris" que obtuvo el premio Argentores en 1990 y "Teatro de medianoche" que protagonizó el mismo como actor y cantante. Ha compuesto numerosas canciones y ha integrado distintos grupos musicales como director y arreglador. Desde 1985 ha conducido programas de radio y televisión. También fue publicitario, operario telefónico, empleado de correo, jugador de dados, futbolista aficionado y gerente.
Basado en
la biografía de Editorial Colihue del Libro "Crónicas del
Angel Gris"
Nació hace poco más de 50
años en un pueblo llamado Morse, que queda a pocos kilómetros
de Baigorrita. Su madre llamada Delfa, dio a luz a Alejandro
cerca del medio día. Su bisabuelo tenía una habilidad narrativa
excepcional y había sido fundador de Baigorrita, donde años
más tarde, el disfrutaría de sus vacaciones juveniles. Su padre
era un ejecutivo de Plavinil Argentina, un hombre de números; le
encantaba cantar, le hizo conocer el Tango y las canciones
criollas. Su madre era más parecida a él, lo comprendía en
todo. Vivió en Caseros. Su casa era grande, no lujosa pero
contaba con una huerta y un molino. Aprendió a leer a los tres
años con ayuda de su tía Elma. Con el tiempo le interesó la
lectura, aprovechando las bibliotecas de su casa y su barrio,
además su madre y abuela tenían el hábito de leer en familia.
Comenzó con novelas policiales y leyó autores como Ellery
Queen, hasta llegar a creer indispensable la literatura como
parte de su vida. Tempranamente también se inclinó por lo
musical: aprendió a tocar instrumentos como el piano, el
bandoneón, la guitarra, a componer y también a cantar.
En el colegio era buen alumno, y más compañero de los alumnos
revoltosos que de los estudiosos. Cursó la secundaria en el
colegio Nicolás Avellaneda. Sus compañeras fueron muchachas
hermosas y muy inteligentes, que aparentemente estarían lejos de
sus merecimientos (según el mismo confesó). Por seguir a sus
amigos, al finalizar sus estudios, cursó algunos años de
Derecho. Luego trabajó en el correo y en una compañia
telefónica.
Comenzó con la escritura en 1970 escribiendo en semanarios y en
1974 participó en la revista Satiricón, luego Mengano y desde
1978 hasta 1987 en la revista Humor, lo descubrieron por la
picardía en su forma de hablar para trabajar en una agencia de
publicidad de Canal 13 e incurrió en el mundo de la radio con su
primer programa; se llamaba Mañanitas nocturnas y estaba junto a
Mario Mactas y Carlos Ulanovsky. Su segundo programa, con Adolfo
Castelo y Guillermo Stronatti, "Demasiado tarde para
lágrimas" (1986-1988) fue considerado éxitoso, seguido por
estudiantes trasnochadores. De aqui nació el Maestro Gancé, las
sombras chinescas por radio y la filosofía universal ambientada
en el barrio de Flores. Más tarde se mudó con Stronatti a radio
Rivadavia para comenzar con "La Venganza será
Terrible" y a Canal 11 con "La barra de Dolina".
Previamente, en 1971 viajó a Europa; llegó a Paris con poco
dinero y una valija con libros y discos de música criolla.
Se psicoanalizó tres veces en su vida, y obtuvo buenos
resultados, aunque él cree que "tan sólo fue el
destino."
"Antes que nada, soy escritor", declara como su
profesión real, y reduce a "hobbies" sus demás
virtudes de conductor de radio, humorista, cantante, músico y
compositor. En 1996 Dolina presentó su primer libro
"Crónicas del Angel Gris" que va por su edición
numero 27 y lleva vendidos más de 200 mil ejemplares. "Es
más fácil aprender ciertas "éticas de la esquina"
que leer Heidegger, ciertamente". Niega ser aquel personaje
mítico de barrio, o triste y meláncólico, gardeliano y
peronista; afirma saber más sobre Octavio Paz que del campeonato
de fútbol actual. Tal vez se haya convertido en artista por una
obsesión amorosa. Detesta la muerte y el paso del tiempo, y cree
que lo opuesto de la muerte no es la vida, sino el amor.
"¿Qué es la vida sino una prolongada resistencia, aun
cuando sepamos que finalmente la muerte vencerá?". Vivió
grandes felicidades, pero el precio fue vivir también grandes
tristezas. Cree en la existencia de un amor definitivo al que hay
que seguir enamorando día a día.
No le gusta ir de vacaciones porque puede llegar a aburrirse, y
prefiere trabajar porque le encanta su trabajo y lo disfruta
estando con sus amigos.
Dice estar viviendo "su mejor momento" y ciertamente,
tiene dos hijos adolescentes que lo acompañan, un programa de
lunes a jueves que lleva 250 personas por día al sótano del
Café Tortoni, los viernes unas 2000 al Teatro Pte. Alvear y una
audiencia que totaliza el 70 por ciento de la audiencia radial
nocturna (60 puntos de rating), sin contar su última obra
literaria "Lo que me costó el amor de Laura", que va
primero en ventas.
Alguna vez dijo "...escribir no es grato, grato es haber
escrito.", por lo que en este momento, debe estar
disfrutando al máximo de su vida.
Juan Ignacio Bagnato - Recopilados de varios reportajes de Clarin, La Nación y La Razon