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Siempre me hice la misma pregunta: ¿Hay alguien que se banque asistir de punta a punta a todo un festival? Por lógica, es evidente que no. Pero, como los pingos se ven en la cancha, fue posible encontrar estoicos asistentes en el PARAÑOÑOS. Gente que se encontraba ahí desde las dos de la tarde y pensaba quedarse hasta que las velas no ardan (o hasta que les ardiera la vela, no sé)
Es dificil medir la convocatoria en eventos como este. Durante el día parece haber pocas personas; pero hay un recambio permanente. Y durante la noche comienzan a llegar en masa. Como cuando llegó el turno de los organizadores 250 Centavos (de las mejores medias horas, no lo podemos negar ni podemos dejar de quitarnos el sombrero ante el grupo) Mientras tanto, podemos asegurar un promedio de 100 personas permanentes en el Captain Blue (entre gente que viene y que va... sábado)
Intentemos hablar de números (sin tener los oficiales). Hacia la medianoche, cuando recién comenzaba la parte más fuerte del festival, se llegaba al medio millar de entradas cortadas y, quizás, casi el doble de juguetes entregados. Y cuando digo entradas cortadas, me refiero en el lugar sin contar las que se entregaron anticipadas.
¿Cómo medimos el rotundo éxito? Quizás por la cantidad de juguetes, quizás por la cantidad de entradas, quizás por la organización, quizás por la evidente felicidad de los organizadores...
El PARAÑOÑOS cierra el año siendo un ejemplo de festival y ojalá le marque el camino a otros que vendrán. Suponemos que habrá más PARAÑOÑOS el año que viene...
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