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PIER

Captain _Blue | 21_05_2004

Esas callecitas detrás del Mercado Norte tienen un no sé qué... sobre todo cuando hace un frío para amansar pingüinos. Las locas y los travas no son el problema. El problema, son los amigos de lo ajeno; que aprovechan la noche de frío para dejar calentito a más de uno, afanándole la billetera. Ni lerdo ni perezoso, emboqué los pocos morlacos que tenía, en el bolsillito chico y enfilé para Captain Blue.
Todos temimos por el escaso público que podía haber, teniendo en cuenta el frío del que recién les hable y la fecha del mes en que estamos. Sin embargo, se pudo lindo. La verdad, tenía muchas ganas de escuchar a PIER, porque nunca los había visto en vivo. Y sonó muy bien. Las guitarras y la voz del cantante tienen un aire ricotero ineludible de comparar; pero lejos del misticimo que envuelve a los Redondos, los de Pier son más emocionales, más efusivos, más ligados al rocanrol tradicional y suenan más fuerte. Tanto como para romper el hielo de esa noche helada y casi completar la pista. Sobre el momento en que la banda empieza a tocar, apareció la gente de la nada. Abrieron con Banquete, tema de su primer disco (los temas fueron convenientemente coreados por multitud de pibes de San Francisco munidos de banderas y de algún lugar de Buenos Aires del cual no puedo acordarme).
El recital transcurrió en dos series de canciones. Sobre el final alcanzó un alto nivel emotivo, ya que la banda disparó sus hits "De andar elegante" y "Sacrificio y Rock &Roll". Y cerraron, como no podía ser de otra manera, tras el coreo insistente del público con "La ilusión que me condena".
Cubrí totalmente mis espectativas de escuchar Pier. Iba con la idea de escuchar los hits del final; pero me encontré con canciones muy buenas, tocadas con mucha fuerza en un recital que se mantuvo arriba siempre y tuvo un final a puro grito y rocanrol.

 

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