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Un metalero promedio asiste a un recital para saltar haciendo cuernitos mientras fisura alguna que otra costilla. Un recital de O'Connor no debería presentar mayores inconvenientes para seguir con esta sana costumbre. Pero resulta imposible no darse cuenta de los cambios profundos que han llegado. En esta presentación en Córdoba sólo se tocó un tema nuevo y es representativo de una nueva forma de hacer música en O'Connor. Ya no hay explosión, se han dejado muy de lado los agudos, se trabaja más en las tonalidades y los arreglos... ¿Se podría decir que hay más laburo musical? Estamos ante un O'Connor más aplacado que de costumbre y en busca de una nueva identidad. Un O'Connor que se la está jugando con algunas cosas que nadie sabe si van a ser bien recibidas o van a caer de punta en algunos juanetes. Habrá que ver hacia dónde se dirige y, sobre todo, dónde quedará el metal que brota de las entrañas. El sabe que hay que ir despacio y recién comenzará a presentar el nuevo material dentro unos dos o tres meses.
En cuanto a esta presentación en Córdoba, es evidente que el pésimo sonido (una mejoría, porque se comenta que con las bandas soporte era lamentable) estuvo en contra de la mejor voz del metal argentino. O´Connor juega mucho con el volumen y resultó imposible escucharlo en algunos momentos. De todas formas, el público sólo necesita escuchar dos o tres acordes y ya sabe de qué se trata. El resto es difrutar.
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