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Podríamos decir que Noches Vacías
es pop-rock, a veces tirando al power; pero con una característica
que los vuelve muy interesantes: el ritmo algo más arrastrado y
lento, sin rozar siquiera los límites de lo meloso y sin privarse
de la fuerza que surca absolutamente todo lo que hacen. Presentan
una formación clásica más teclados (que, supongo, deben aportar
cohesión a los temas; pero casi ni se escuchó su sonido) en una
puesta en escena simple y austera, sin demasiado movimiento. La voz
es fuerte y clara, a veces un poco monótona para el ritmo que lleva
la banda. Y otras perfecta cuando se vuelca a los matices más
altos, uniéndose a las guitarras. En este punto quiero hacer un
alto: la guitarra. La rítmica tiene predominio; pero generalmente
suena muy apagada y le da a la banda un aire de solemnidad. En
cambio, cuando sube un par de notas, el sonido se vuelve más
abierto y la banda se muestra poderosa y con llegada a la gente.
Parece ser un grupo para disfrutar en silencio, para descubrir sus
cargas de ritmo y melodía.
Noches Vacías se presentó con poco público. Algo raro teniendo en
cuenta que teloneaban a Pier (suponiendo que Pier pueda mover mucha
gente). Gente respetuosa y de aplausos. Todavía me pregunto si habrá
llegado más público o si la gente de Captain Blue habrá tenido
que hacer malabares para atraer gente de unas calles que estaban
casi peladas. Adentro, por suerte, Noches Vacías demostraba que su
nombre no es sinónimo de falta de música.
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