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Parece mucho seis meses sin tocar. Sólo parece. Porque Los Navarros se mostraron compactos, afilados y poderosos. Si ellos pensaban que iba a ser una noche espectacular, no se quivocaron. El momento creativo es excelente. Sobre todo la puesta en escena y esa apertura a todo coro infantil que marcó el inicio de un show que no decayó en la siguiente... ¿hora y media? Me disculparán los puristas del rockanrol; pero creo que uno de los mejores momentos fue la versión de Zamba Para Olvidar. No sé qué dirá Daniel Toro.
¿Y el público? Llegué temprano, cuando recién se vislumbraban 3 o 4 personas. Decidí hacer una recorrida por otros locales y, al volver, me encontré con un lleno casi total. Realmente, teniendo en cuenta la poca gente que había por todas partes, pensé que iba a ser un show casi íntimo. Y me quedé impresionado con la convocatoria. Sin contar a los familiares, claro. Que una legión de tías te llena cualquier local. De ahí en más, un público tranquilo. Y muchas chicas. En cierto momento, no estoy seguro de ello porque la posición no me dejaba ver esa parte del local, creo haber adivinado un breve mini pogo femenino. O tal vez hayan sido mis ganas.
Los Navarros suenan fuerte, con una sincronización excelente y, además, el cantante es hincha de la Gloria, con lo que ya podemos ir redondeando un puntaje de diez para este show. Y no olvidemos el sonido.
Nos queda saludar el retorno de Roly Gallardo a la banda, felicitar por un regreso tan excelente, lamentarnos por no poder hacer críticas negativas (que nos encanta ese sadismo) y decir que Los Navarros tienen un 2004 espectacular por delante.
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Presentación de 16 GRANDES
FRACASOS
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