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Escuchar una grabación ya es una experiencia de las mejores. Verlos en vivo es tomar dos caminos. O te quedás extasiado o disfrutás con todo el cuerpo. Si elegís la primera opción, nada más existe a tu alrededor (salvo algunos lindos cuerpos que bailotean a tu lado, en una danza cadenciosa y
que te llevan a la lujuria del pensamiento; pero eso no quita tus oídos de la música). LOS COCINEROS son... perfectos. Está bien, es recomendable tener una cierta cultura auditiva en los rubros tango y bolero. ¡Pero cómo lo hacen! Cada versión es una caja de sorpresas. Cuando te parece que pueden aburrir con tres minutos de un mismo estilo, te cambian el ritmo y, lo que antes era un bolero, se convierte en un cuarteto que desata al público. Y no es sólo música, también incluye la puesta en escena: todos con delantales de cocinero (salvo el bajista, que sale de carnicero) y un sonido que te llega por todas partes, con una de las mejores voces que esta revista ha escuchado últimamente.
La gente no para de aplaudir, gritar, bailar.... Nosotros todavía estamos de rodillas.
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