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Nunca había ido a un festival de hip hop y ahora estoy en posición de recomendarlo plenamente. No importa que no sepas balancear tu cuerpo con la manito en alto, un poco doblada hacia abajo. Te divertís y te sorprendés. Veamos:
La cosa comenzó con MIKROS. Una especie de combo 7 al precio de 1. Seis cantantes y un scratcher. Me duele decirlo; pero no me pareció gran cosa. Así que pasamos de largo en este punto y damos tiempo a que sigan evolucionando, que seguro lo harán.
Entre banda y banda, demostraciones de baile. Me queda la duda (me fue imposible hablar con alguno para averiguar) sobre si el piso de Babylon es bueno para andar dando vueltas como trompo. Debe ser ideal para no resbalar; pero no sé si la espalda puede deslizarse bien. Ver esto es realmente interesante. Lástima el poco espacio destinado y la escasa visibilidad. Al armarse la ronda de público, los que quedaban atrás ya casi no tenían posibilidades de ver lo que hacían los bailarines en el suelo. Lo ideal hubiese sido habilitar el piso superior.
Luego siguió BOOYA, el proyecto solista de El Balti de LOCOTES. Apenas dos temas a modo de adelanto. En charla exclusiva con AGENDA FINDE (qué bien suena esa frase), El Balti - BOOYA me dijo que su proyecto es "más lírico, más nueva escuela". Hizo poco porque, aunque tiene varios temas, todavía tiene que terminarlos. Y aclaró que ir de solista no implica desprenderse de LOCOTES.
En lo general, el sonido muy bien. Lo malo, la poca gente en general. Si bien aumentó la cantidad en cierto momento, no fue necesario habilitar el piso superior. El hip hop, parece, no mueve demasiado todavía. Y eso es una lástima.
El turno de LOCOTES, la banda más esperada y con disco bajo el brazo... (Buen momento para reflexionar que una banda de hip hop no puede tener cosas bajo el brazo, si los andan levantando a cada rato). Y es acá donde tenemos que detenernos para sacarnos el sombrero (o la gorrita con pañuelo). LOCOTES hizo algo que logran muy pocas bandas: presentar temas nuevos y lograr que la gente se agite sólo con los primeros sonidos. LOCOTES maneja ritmos y tiempos incluso dentro de los mismos temas; hace cantar a la gente y te hace cantar a vos, aunque no quieras. Por más que te resistas, LOCOTES te lleva. No fueron demasiados temas y el final fue de lo mejor, con LA DOBLEHACHE y un clase magistral de laburo vocal pelado y en seco.
Como en ese momento tuve que irme a ver a LA VENDETTA (ver nota más abajo), no tengo idea de qué sucedió luego de LOCOTES. Por lo cual, nos queda un espacio vacío.
Al regresar, me encontré con lo mejor: la competencia de FREESTYLE. Lo recomiendo, lo recomiendo, lo recomiendo, lo recomiendo. Duelo frente a frente. Improvisación pura durante unos 30 segundos. Para el que nunca haya visto eso, es una especie de payada en estilo rap. Lo malo es la profusión de obscenidades. Parece que no es fácil improvisar sin recurrir a ciertos términos ni a la descalificación física del oponente. Por suerte estaban ahí los dos que llegaron a la final: MC Deivid y Melani (o como quiera que se escriba, que no pude hablar con ella). La cosa era difícil. Deivid manejaba las velocidades más vertiginosas en el rapeo. Y Melani hacia gala del manejo de los tiempos, subiendo o bajando los tonos según la ocasión. Al final ganó ella. Más que merecido. Les pasó el trapo a todos los muchachos y manejó como quizo al público, desatando los mejores aplausos en cada frase. Si alguien la conoce, por favor, la felicita de mi parte.
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