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CALLEJEROS

CCGral. Paz | 20_03_2004

Creo que en un show de Callejeros lo importante no es la música ni el grupo; sino todo lo que sucede alrededor. Para empezar, toda la previa se pasó en directo en una pantalla detrás del escenario. Es decir que, si pasaste o estuviste afuera antes del inicio del espectáculo, es casi seguro que tu caripela fue vista por todos. Esto de la pantalla también debería haber funcionado durante toda la noche. Pero hubo ciertas cositas que lo impidieron. No por desperfectos técnicos, sino por exceso de fiesta. Sí, ir a ver Callejeros es igual a no verlos. Ni en la pantalla ni en el escenario. Para que entiendan aquellos que no fueron: todo el recinto del Centro Cultural se cubrió del humo de las bengalas apenas comenzado el primer tema. Como casi no se veía el escenario, me tuve que dedicar a contar las bengalas con la música de fondo. Sólo en la primera mitad de la noche (14 temas) se gastaron 95 de estos artilugios y para la segunda parte sólo dejaron 25. Realmente no sé si esto habla bien o mal de la seguridad, que era mucha. Y hablo de las bengalas sin contar los petardos y otros que rebotaban en el techo y caían como lluvia sobre nuestras cabezas. Como espectáculo muy bueno, sobre todo en algunos temas como Presión o Callejero de Boedo. Como espectácuo seguro... mmmm!!! Y también estaban las banderas, todas colgadas de las paredes, junto a algunos muchachos que colgaban de ellas. Banderas de todo el país, por supuesto. Al punto de hacerme pensar que, cordobeses, debíamos ser cinco o seis. Y una sombrilla que, voy a confesarlo, deseaba fuertemente que se quemara. Era muy imprsionante verla ir de aquí para allá rodeada de bengalas y que no agarrara fuego!!! Al final de la noche, creo, le vi algunos agujeros. ¿Gente? Creo que tendríamos que contar unas.. digamos... muchas. Y de todas las edades (comenzando desde los tres meses). Aunque cabían un par de alfileres. Y hasta cabía una banderota de 8 metros que cada tanto se desplegaba sobre nuestras cabezas.
Creo que debería hablar del show. Pero... ¿cómo cuernos hacerlo si no se veía nada? Podemos decir lo siguiente: Dos horas y media con 28 temas (siguiendo al pie de la letra la lista), la primera parte al palo, sin siquiera tomar aire más que para decir "hola" y continuar. Ya la segunda mitad estuvo más pausada, con cortes entre tema y tema, muchas palabras, invitaciones para el próximo show, canciones más relajadas (a mi gusto, al borde de hacerme tomar una siesta). Todo comenzó a las 22 aproximadamente y se desarrolló en perfecta calma (salvo por los fuegos artificiales, claro). Temas de los dos discos editados, si mal no recuerdo un tema nuevo, una versión de Pensar en Nada de León Gieco (con la particularidad del cambio de letra: en lugar de "esa casa sola" decían "esa casa rosa", que ahora que lo pienso no es tan original) y la gran explosión del público con Una Nueva Noche Fría. Lástima que, para este tema, ya se habían consumido todos los petardos.

 

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