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CABLE A TIERRA

Gabana | 04_06_2004

Imaginen una película. Más precisamente el momento romántico. Va a tener que ser una norteamericana, que tienen esos momentos melosos en que la chica y el chico comprenden que se quieren y se quedan abrazados (las películas europeas tratan el amor de una forma más realista, a mi parecer). Pues bien. Ellos dos están sentados en un sofá y la cámara los enfoca desde atrás. Viene el momento del abrazo y... comienza a sonar Cable a Tierra. No hay palabras, sólo música.
Cable a Tierra coquetea mucho más con el pop que con el rocanrol, aunque es capaz de dar mucha fuerza a algunos de sus temas, siempre prefiere bajar un par de cambios sin llegar a lo meloso y, cada tanto, suben sin llegar a ser algo estridente (buen momento para que la cámara se aleje hacia arriba y muestre una panorámica mientras se va por una ventana). Escucharlos es imaginarse sentado en un lounge bar, con alguien especial al lado. Nada más desacertado que un lugar como Gabana, enorme y frío, para esta banda. De hecho, Cable a Tierra invita más a la intimidad que al agite (aunque tenga sus pasajes más fuertones) y logra buenos climas entre el público, que se queda atento y en silencio respetuoso. Entre todo esto, tenemos una banda que suena muy bien y un cantante que puede manejar su voz con displicencia, aunque muchas veces se pierde debajo de un colchón de sonido.
 

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