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BANDS OF THE RING 1

Captain Blue | 28_02_2004

¡Qué calor, loco! Dijo Pablo Soler, la guitarra más rápida del conurbano bonaerense. Y cuando digo más rápida, me refiero tanto a su velocidad de digitación como a su velocidad de vuelo: en un rapto de libertad, la guitarra se soltó de su dueño y voló varios metros. Tanto le ha dado esa viola a la música que ya es hora de que grabe su propio disco...
¡Qué calor! Decíamos todos, ante el hecho de un festival a las 4 de la tarde. Imaginen al público metalero... tipos duros vestidos siempre de riguroso negro... intentando hacer pogo en medio del infierno. Apenas si lograban ensayar unos saltitos ante de caer desmayados.
LEGADO fue la primera banda en tocar. Es evidente que la temperatura no los ayudó. Y no me refiero a lo musical, sino a lo que la banda puede provocar en el público. Se nota que tienen fuerza y calidad suficiente como para generar una verdadera fiesta. Siempre que esté un poquito más fresco... Por eso, quisiera verlos de nuevo antes de hacer una crítica.
Siguió JURAMENTO que, ya pasadas las 19 y con la tormenta encima, disfrutó de un clima más favorable. Es evidente que ganan mucho con los ritmos. Cuando la base se vuelve poderosa, son capaces de mover un muerto. Y es en esos momentos alejados del metal más clásico (el de los agudos), cuando se nota el verdadero potencial de toda la banda. Da placer escuchar algo tan compacto. Otro momento excelente es JURAMENTO a dos voces. Lo que no puede un cantante a causa de su registro vocal, lo puede el otro y se complementan a la perfección. 
PABLO SOLER fue el último que pude ver antes de retirarme. Es dificultoso percibir si hubo alguna diferencia con el show que dio en diciembre. Más allá de su calidad, de la admiración que despierta o de sus guitarras que vuelan ("Es una Strato y se banca todo"), sigo recomendando a Soler. No vas a saltar; pero le vas a prestar atención.
En cuanto al festival en sí, lo mejor es felicitar. Volviendo sobre la temperatura, el hecho de que al inicio ya se cuente con unas doscientas personas habla muy bien de la calidad de producción. Es evidente que, llegada la noche, la cifra habrá seguido creciendo. Por desgracia, sólo estuvieron seis de las nueve bandas previstas.
La jornada se puede caracterizar por el calor y las cosas que vuelan: vuelan instrumentos, vuelan cartas del Señor de los Anillos (que la producción arrojó en lluvia desde el escenario), vuelan las viejas arrastradas por el temporal, vuela vuela dijo Magneto y, en otra parte de la ciudad, vuela Fito Paez... a volar a volar a volar a volar mi vida... ¿o era a rodar?

 

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