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ABISMAL

Al Azif | 21_05_2004

Lo primero a destacar (en lo escénico) es la técnica de agite de piojitos que posee el cantante: quietito, un poco agachado como para atajar un penal y sólo movimiento de cabeza al ritmo de ametralladora que larga la guitarra. Podríamos acusar a Abismal de que sólo ofrece ritmo y velocidad; pero tienen un buen manejo y conocimiento de qué es lo que te mueve, lo que te llega, lo que te hace gritar ¡hey! ¡hey! con los cuernitos en alto. Volviendo al cantante, se puede decir que pertenece a la mejor escuela de agudos (al gusto de quien escribe esto), que es Academias O'Connor, aunque muchas veces cae en un tono neutro que le resta llegada al oído del público. Aún así, la fuerza que aporta, la técnica vocal cuando va más alto y la forma en que prolonga las notas mientras la banda cambia de ritmo por detrás, le da a Abismal un plus de crédito. Y esto es reconocido por la gente que, si bien no era demasiada (teniendo en cuenta el tamaño del lugar), sí demostraba que la banda podía llegarles con su música: algunos pogos aislados, mucho cuernito y buenos aplausos.

 

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