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Desde hace ya algún tiempo Los Piojos han cambiado su calidad de grabación. Máquina de Sangre continúa en ese camino y suena sucio, a veces más saturado y con más ritmo que discos anteriores. Antes, los discos de Los Piojos eran demasiado perfectos, con esa fea calidad técnica que les quitaba emoción. Máquina de Sangre es un disco más humano.
Máquina de Sangre parece continuar la nueva tradición de poesía social sobre la crisis argentina. Si Las Pelotas llegaron enseguida para ponerle música al desastre, Los Piojos no se han quedado atrás y nos llevan por un viaje que va desde la omnipotencia del soñado primer mundo con sus miedos a la caída, pasa por el final estrepitoso de las ilusiones y culmina en la esperanza del cambio y el futuro. En un primer momento, uno tiene ganas de decir "esto lo vengo escuchando desde que Fernando se piró por los techos"; pero Máquina de Sangre tiene la virtud de ser un disco muy bien compuesto. Como decíamos, los trece temas marcan un camino, una historia. Es bueno escucharlo de punta a punta para irla comprendiendo. Les dejo a ustedes la tarea (si quieren hacerla) de descubrir qué temas corresponden a cada una de esas tres etapas generales que marcábamos antes.
Claro que podemos saltear algunos temas y quedarnos con los más moviditos (Fantasma, Como Alí, Motumbo, Entrando en tu ciudad...); o prestarle atención a ese estilo tango-jazz que tienen los temas hacia la mitad del disco, marcando una especie de retorno a la desesperanza de la crisis del año 30.
No sé si este disco pueda ser algo importante en la historia de la música nacional. Quizás haya llegado demasiado tarde. Quizás sea cuestión de esperar.
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