| OJO URBANO C U E N T O S C A L L E J E R O S Por Ignacio Monje MENTE DESESPERADA Mientras dibujo argollas de humo en el aire espeso, contemplo la botella de vino que me acompaña en mi soledad y desaliento. Estoy solo, es lo que he dicho, estoy solo, perdido y con un dolor enorme que me presiona el pecho. “No compadre, estuve enamorado, pero ahora estoy bien, fue una etapa”, es la respuesta que doy a los entrometidos y curiosos quienes desean ahondar en mi sufrimiento evidente. Sin embargo ¡no es cierto! no es cierto que la he olvidado, no es cierto que mi mente no la recuerda a cada minuto que pasa con más ganas, no es cierto que no veo su rostro en cada lugar de mi humilde apartamento (si es que se le puede llamar apartamento a esta pocilga) y no es cierto que estoy arrepentido de haberla alejado de este mundo vago y lleno de maldad. Fabiola, Fabiola García era su nombre, decía que era descendiente de españoles, pero nunca vi nada de hidalgo en sus embrollos familiares. Era delgada y hermosa, creo que la más bella, sus ojos negros con rasgos especiales le daban un aire de dulzura que me conquistaba una y otra vez, su largo cabello brillaba como un diamante africano a plena luz del sol y su andar emanaba inocencia y carisma eterno. Nunca supe como sucedió, la violencia llega, emana y destruye. Prometo que nunca pensé dañarla, la creía muy débil para vivir un segundo más en la tierra, en este sombrío manto de envidias, egos y amores superficiales. Claro, entre Gucci y Oscar de la Renta se movía su entorno, Rolex medía sus tiempos y sobre cuatro ruedas BWM trasladaba sus ilusiones. Pero yo sé que no fue feliz, sé que cada mañana cuando ponía un pie bajo la cama quería volver a ella y no despertar más, sé que alguna vez sintió algo más que odio por mí, sé que cuando entrelazamos miradas en esa comida le produje algo en su vientre, estoy completamente seguro. Nunca lo reconoció. Necesito creer que ella nunca quiso alejarme, ella no hubiera podido, pero lucharon contra mí, me hicieron la vida imposible, me quitaron mi trabajo, me quitaron mi casa y lo que más me dolió, fue que me arrebataron las ganas de vivir. ¡Pero les gané a esos malditos! ¡Este simple y ordinario garzón les ganó! Les quité más de lo que se imaginaron, les quité el orgullo familiar, les quité la dicha de haberme querido humillar y les arranque su sonrisa despectiva y la plasmé en mi rostro para burlarme de ellos. Fue así, grandioso. ¡Pero no estoy contento! ¿Por qué no estoy contento? ¡Dímelo tú! Respóndeme, no me mires así, eres un ser inerte y sigues siendo soberbia, una puta soberbia. A ver, te quiero ver reír, sonríe, ahora ríete en mi cara, no puedes verdad, yo tengo el control, yo decidí tu destino, el pobre garzón de esa fiesta lo decidió, no tu caga de familia y ahora qué dices, me miras con ojos perdidos y no respondes. Fabiola, tu sabes que te ame, que todo lo que hice fue por amor, quizás estoy equivocado, pero ahora no podrás jugar con nadie, no podrás usar a nadie y no podrás comprar a nadie. Sin embargo, te aseguro que permanecerás en mi corazón y mente para el resto de mis días, libre por las calles o entre barrotes de hierro, da lo mismo. Es tarde, tengo que dejarte amor, vienen por mí los seguidores de los vengativos y no quiero escapar de ellos. Te amé Fabiola García y siempre lo haré. Tannito, Stgo. 03/07 Criticas y comentarios a: tannito9@hotmail.com |